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Noticias positivas

July 22, 2011
By MasPorMexico

México participó en los inicios de la carrera espacial, y durante casi 20 años, a partir de 1957, hizo varios intentos por explorar la atmósfera y el espacio exterior.
Pero tuvo menos éxito que otros países competidores, a pesar de que lanzó exitosamente varios cohetes sonda. Su último esfuerzo fue el Mitl II, lanzado en 1975 desde una plataforma móvil, y que superó los 100 kilómetros de altura antes de caer a tierra.
Más de tres décadas después, México se apresta a volver al espacio exterior, pero no con naves ni astronautas.Hace poco se concretó la Agencia Espacial Mexicana (AEM), que pretende desarrollar tecnología propia, entrenar científicos y eventualmente construir pequeños satélites de observación.Raúl Vallejo Lara, secretario técnico de la AEM, le dice a BBC Mundo que el objetivo es competir en uno de los mercados con más progreso en el mundo. “La idea es firmar convenios con algunas agencias para la fabricación de satélites no sólo de telecomunicaciones sino de observación de la tierra”, explica.
“No necesariamente estamos pensando en que vamos a hacer misiones tripuladas al espacio”, explica.

“NASA mexicana”

El antecedente de la AEM fue la Comisión Nacional del Espacio Exterior (CONEE), creada en 1962 durante la etapa más intensa de la carrera espacial.
Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) habían logrado enviar astronautas fuera de la atmósfera y regresarlos con vida. El objetivo, entonces, era llegar primero a la luna.
México tenía planes más modestos. Sus primeros cohetes, de combustible líquido o sólido, medían unos cuatro metros y sólo buscaban conocer las condiciones del tiempo.
De hecho, los mayores avances del país fueron en el monitoreo de los satélites estadounidenses, e incluso se instalaron estaciones de observación en varias zonas del país.
La experiencia permitió crear redes propias de telecomunicaciones, que sirvieron incluso para transmitir la señal de televisión de los juegos olímpicos de 1968, y de la Copa Mundial de Fútbol en 1970.
La CONEE -que algunos llamaron “la NASA mexicana”- desapareció en 1976. Sus últimas tareas fueron lanzar cohetes pequeños para atraer lluvias en zonas desérticas.Una experiencia que no parece dejar huella. La AEM tardó al menos cuatro años en concretarse, y actualmente no tiene aún director asignado, fundamental para que arranque formalmente su operación.El director sería designado en 2012, según los plazos establecidos por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), de la que depende oficialmente la agencia.

Seguridad pública

Muchos se preguntan para qué le sirve a México tener una agencia espacial, aunque según Vallejo Lara, además del desarrollo científico, el país puede recibir beneficios adicionales.Actualmente varias empresas nacionales colaboran con agencias como la NASA, y algunas universidades han desarrollado tecnología para fabricar grandes telescopios, por ejemplo.Es investigación que puede aprovecharse y crecer. “Hoy somos consumidores de servicios satelitales, lo que queremos es tener nuestra tecnología, desarrollar nuestros productos para traer beneficios a la sociedad”, dice.De acuerdo con las Líneas Generales de la Política Espacial de México, el uso de satélites por parte de la AEM permitirá reforzar la seguridad pública, apoyar el uso adecuado de recursos naturales, vigilar el territorio y auxiliar a la población.

Los satélites mexicanos podrían ayudar a emitir alertas tempranas de tsunami, o también medir el flujo comercial de algunas zonas, explica Vallejo Lara.Hay más. Actualmente el mercado espacial del mundo es de unos US$270.000 millones al año, de los cuales sólo el 23% es dinero público.El resto es inversión privada, y de estos recursos una tercera parte se destina a proyectos terrestres, el sector donde pretende incursionar la AEM.Así, para México el espacio exterior sería también un buen negocio.